La noche inaugural del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026 será recordada por mucho tiempo, no solo por su calidad musical, sino por el electrizante debut solista de Matteo Bocelli. El joven artista italiano, heredero del talento de su célebre padre, Andrea Bocelli, se adueñó del escenario de la Quinta Vergara, donde el público presente, conocido cariñosamente como el “Monstruo”, le otorgó la Gaviota de Plata y la Gaviota de Oro, dos de los más altos galardones que se pueden obtener en este prestigioso certamen. Con este gran reconocimiento, Matteo demostró que su presentación marcaría un hito en la historia del festival, atestiguando la llegada de una nueva estrella en la música internacional.
La actuación de Matteo fue un despliegue de emociones, donde su potente y emotiva voz resonó en cada rincón del recinto, creando un ambiente de profunda conexión con la audiencia. Desde el inicio de su presentación, el artista deslumbra con su carisma y presencia escénica, logrando cautivar al público que se entregó a cada interpretación. Durante su set, Matteo presentó varios temas de su reciente álbum en español, «Enamorarse», lanzado el 13 de febrero, donde se incluyen éxitos como «Mi historia entre tus dedos» y «Cuándo, Cuándo, Cuándo». Estas melodías fueron inmediatamente coreadas por los asistentes, reafirmando su capacidad de envolver al público a través de su arte.
Sin embargo, el momento culminante de la noche llegó con la interpretación de “Gracias a la Vida”, un homenaje profundo y emotivo que resonó en los corazones de los presentes. Este gesto, considerado un verdadero regalo para Chile, no solo fue una muestra de agradecimiento, sino también un acto de respeto por parte de Matteo hacia el país que lo ha acogido con tanto cariño. Su interpretación fue recibida con fervor y aclamación, consolidando su relación con el público chileno, llevándolos a un viaje emocional que transgredió las barreras del idioma y cultura.
El debut solista de Matteo Bocelli en Viña del Mar no solo representa un nuevo capítulo en su carrera, sino que también refleja su crecimiento artístico desde su presentación anterior junto a su padre en 2024. En aquella ocasión, el dúo deslumbró a la crítica y al público, quedando en la memoria colectiva. Ahora, en este nuevo desafío, Matteo ha sabido consolidar su propia identidad artística, mostrando una madurez y profesionalismo que lo proyectan como una de las principales figuras emergentes de la música contemporánea.
La velada se convirtió en un verdadero espectáculo donde el regreso triunfal de figuras como Gloria Estefan y la actuación de Stefan Kramer también brillaron, pero el foco de la noche fue indiscutiblemente Matteo Bocelli. Con su actuación, no solo dejó una huella en el Festival de Viña, sino que también logró enamorar al público chileno, ganando aplausos y el reconocimiento de la crítica especializada. Así, Matteo no solo se alzó con galardones, sino que también escribió una nueva y memorable página en la rica historia del festival, posicionándose como una promesa firme en el mundo de la música.








