En un desarrollo significativo para la gestión de la seguridad pública en Chile, la subsecretaria de Seguridad Pública, María del Pilar Giannini, junto al general director de Carabineros, Marcelo Araya Zapata, y representantes de la Universidad de Chile, se reunieron en el emblemático edificio Moneda Bicentenario para analizar un reciente informe sobre las alarmantes cifras de licencias médicas dentro de la policía uniformada. Este informe, elaborado por el Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana (CESC) de la Facultad de Gobierno, fue encargado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a fin de evaluar la situación de Carabineros, especialmente en relación con el alto índice de ausentismo laboral que afecta al cuerpo. La información revelada por el estudio ha suscitado preocupaciones acerca del bienestar de los funcionarios y el funcionamiento efectivo de la institución, dado que el 20% de ellos permanece actualmente en reposo médico.
El diagnóstico ofrecido por el CESC revela un panorama preocupante: entre 2018 y 2024, se ha observado un aumento sostenido en las licencias médicas, evidenciando no solo un incremento en el número de días perdidos por los funcionarios, sino también un cambio en la naturaleza del ausentismo. En el lapso mencionado, la tasa de incapacidad se duplicó, alcanzando un promedio de 31,5 días por policía en 2022, aunque con una leve disminución a 25,3 días en 2024. Esta tendencia indica que los problemas de salud que sufren los carabineros no solo persisten, sino que se agravan con el tiempo, lo que plantea serias implicaciones para la capacidad de la institución para mantener la seguridad pública en el país.
El estudio también destacó importantes disparidades en el ausentismo según los escalafones dentro de la policía. Los funcionarios de menor rango, especialmente los de grado «Carabinero», mostraron porcentajes alarmantes, con un 95,3% de ellos presentando al menos una licencia médica en 2024, y un promedio de 41,8 días de ausentismo. En comparación, los oficiales de mayor rango presentaron un promedio mucho menor de días perdidos. Este fenómeno sugiere que la presión y las cargas laborales son más significativas para los suboficiales, lo cual afecta tanto su salud como su moral dentro de la institución.
Los factores detrás de este ausentismo elevado han sido analizados en profundidad en el informe. Se ha documentado que más del 37% de las licencias médicas se deben a diagnósticos relacionados con la salud mental, un asunto grave considerando el entorno altamente estresante en el que operan los carabineros. Además, se ha observado un uso estratégico de las licencias, lo que denota una problemática cultural dentro de la institución. En un contexto donde el «presentismo» se hace prevalente, muchos funcionarios sienten la presión de continuar trabajando aún estando enfermos, lo que solo exacerba su deterioro físico y emocional.
Para abordar esta compleja situación, el CESC ha propuesto un ambicioso plan de cuatro ejes que busca modernizar la gestión de Carabineros. Este incluye mejorar el liderazgo y el clima laboral, fomentar la salud mental y física, reformar el sistema de turnos, y actualizar las normativas sobre las licencias médicas. Tras el encuentro, la subsecretaria Giannini subrayó la necesidad de abordar estos desafíos de manera transparente y fundamentada en datos, expresando su compromiso con la modernización de la institución, que no solo busca una mayor seguridad pública, sino también el bienestar integral de quienes forman parte de Carabineros.








