El reciente proyecto de Presupuesto 2027 ha generado un gran revuelo al eliminar el financiamiento del programa «Yo elijo mi PC» de la Junaeb, que ha sido fundamental durante los últimos 17 años para proporcionar computadores a estudiantes. Según un informe de BioBioChile, este año, más de 96 mil escolares recibieron laptops a través de las Becas de Acceso a Tecnología, Información y Comunicaciones (TIC), régimen que abarca a estudiantes de séptimo básico en escuelas públicas y algunos colegios particulares subvencionados. Con un presupuesto de 35 mil millones de pesos en 2026, los computadores entregados incluían herramientas educativas y conexión a internet, pero la propuesta de presupuesto 2027 no incluye asignación específica para el programa, lo que pone en riesgo la continuidad de esta política educativa clave.
A lo largo de su historia, «Yo elijo mi PC» ha evolucionado para beneficiar a un número creciente de estudiantes, comenzando desde una cobertura inicial en 2009 que alcanzó a 30 mil alumnos, hasta convertirse en un programa que en 2026 benefició a 96,100 jóvenes. Desde su inicio, esta política ha sido un pilar en la reducción de la brecha digital en el país, proporcionando equipamiento de calidad crucial para la formación académica de los estudiantes más vulnerables. Sin embargo, con la eliminación de financiamiento, 2027 marcaría un hito negativo, siendo el primer año sin esta importante entrega de equipos, lo que genera preocupación sobre el futuro educativo de miles de estudiantes.
La decisión de retirar recursos del programa ha sido duramente criticada por figuras como el diputado Juan Santana Castillo (PS), quien ha señalado que esta medida refuerza su visión de un presupuesto desenfocado en las necesidades educativas. Santana también ha alzado la voz contra la drástica reducción del 46,71% en los fondos destinados a los Liceos Bicentenario, argumentando que este tipo de recortes contradicen las declaraciones pasadas de la ministra de Educación, María Paz Arzola, quien abogó por mantener el financiamiento, evidenciando así una falta de coherencia en las políticas del gobierno actual.
A pesar de las críticas, el gobierno asegura que el presupuesto 2027 está diseñado para concentrar los recursos en áreas prioritarias y mejorar la eficiencia en el gasto. Sin embargo, los cambios también incluyen limitaciones en la cantidad de horas docentes financiadas por los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), lo que podría repercutir negativamente en la calidad educativa y en el número de docentes que mantendrán sus puestos. Esta reestructuración ha generado un debate en el Congreso, donde los legisladores deberán abordar las posibles consecuencias de estos ajustes y decidir el destino de los recursos destinados a la educación.
Cabe destacar que el programa de entrega de computadores ha enfrentado cuestionamientos en el pasado sobre su ejecución. En 2024, Contraloría reveló que más de 5 mil computadoras se encontraban almacenadas sin ser distribuidas a los estudiantes, y anteriormente, casi 30 mil alumnos no recibieron sus equipos por restricciones presupuestarias y el aumento en el precio del dólar. Estas irregularidades habían planteado preocupaciones sobre la eficiencia de la gestión de Junaeb y su capacidad para responder a las necesidades cambiantes del sistema educativo. Ante este panorama, será fundamental monitorear cómo se desarrollará la discusión legislativa alrededor del presupuesto y si se restituirán o reconfigurarán los fondos para garantizar el acceso a la tecnología educativa en Chile.







