Gestión Energética: Clave para la Eficiencia Empresarial

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Desde la implementación de la Ley de Eficiencia Energética (N° 21.305), más de 280 empresas han sido incluidas en la nómina de Consumidores con Capacidad de Gestión de Energía (CCGE). Este listado, facilitado por el Ministerio de Energía cada agosto, obliga a las empresas a establecer Sistemas de Gestión de Energía (SGE) dentro de un plazo de 12 meses. Los sectores más representados en esta lista son la minería, la construcción y el transporte, reflejando un esfuerzo por mejorar la eficiencia energética en diversas industrias del país. Según expertos, esta normativa no solo busca fomentar el cumplimiento, sino que también crea oportunidades para que las empresas optimicen su uso de energía y se vuelvan más competitivas en un mercado cada vez más exigente.

La CEO de EMMA Energy, María Luisa Lozano, ha señalado que el cumplimiento de las normativas es crucial, pero las empresas no deberían limitarse únicamente a esto. La ley requiere que las empresas declaren el tipo de SGE a implementar en un plazo de 30 días hábiles y nombren a un gestor energético en 40 días. Sin embargo, el verdadero desafío radica en integrar la gestión energética en la cultura corporativa. «Un SGE efectivo debe transformarse en parte de la gestión diaria, similar a cómo se maneja la seguridad laboral», enfatiza Lozano, sugiriendo que esta integración es vital para el éxito a largo plazo.

Entre las recomendaciones presentadas por Lozano, se destaca la necesidad de un compromiso desde la alta dirección, lo que implica que el liderazgo debe priorizar la eficiencia energética. Asimismo, la participación de todos los colaboradores es fundamental, promoviendo una cultura donde cada empleado comprenda su papel en la gestión del consumo energético. Capacitación constante y una comunicación clara sobre objetivos energéticos son claves para garantizar el éxito de un SGE, así como la implementación de incentivos que reconozcan el esfuerzo del equipo.

El informe también resalta la importancia de la innovación en las operaciones y procesos de la empresa. Actuando sobre la logística, incorporando tecnologías más eficientes y adaptando procesos productivos, las empresas pueden lograr reducciones significativas en el consumo de energía. La aplicación de nuevas tecnologías, como la Inteligencia Artificial, permite a las empresas monitorizar su consumo de forma continua, lo que se traduce en una reducción promedio del 20% en costos energéticos. Estas mejoras no solo abaratan la producción, sino que también posicionan favorablemente a las empresas ante inversionistas y clientes, generando confianza en sus prácticas sostenibles.

Finalmente, la necesidad de mantener un sistema de gestión de energía activo durante todo el tiempo que una empresa esté en el listado de la CCGE se torna evidente. La Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) establece sanciones que pueden resultar más costosas que la implementación del propio sistema. Por tanto, un enfoque proactivo y bien fundamentado en la gestión energética puede no solo evitar sanciones, sino también abrir puertas a una mejora continua del rendimiento energético, posicionando así a las empresas a la vanguardia de la sostenibilidad y la eficiencia.

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