El Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, SENAPRED, ha emitido un nuevo informe sobre la preocupante situación de los incendios forestales que azotan al país. Hasta la mañana del 26 de enero de 2026, se registran 10 incendios en combate, 32 controlados y uno extinguido, lo que refleja la magnitud del problema y la urgencia de la respuesta ante esta crisis. Actualmente, se encuentra en estado de emergencia la Región del Biobío, que ha sido declarada bajo Alerta Roja por la gravedad de los incendios, mientras que otras regiones, como La Araucanía, enfrentan alertas amarillas por las altas temperaturas y las condiciones propensas a incendios. Estas alertas son vitales para la coordinación de las acciones de respuesta y prevención.
La situación se torna crítica en varias comunas, particularmente en la Región del Biobío y Ñuble, donde incendios como el de San Lorenzo y el de Trinitarias están ocasionando importantes daños. Se han reportado miles de hectáreas afectadas y múltiples evacuaciones luego de la destrucción de viviendas y daños a la infraestructura social y sanitaria. Por ejemplo, en Biobío, se han destruido alrededor de 2,770 viviendas y más de 20,900 personas han sido evacuadas. Las autoridades continúan monitorizando la situación, a pesar de la presión de los incendios, que complican las tareas de control y extinción debido a las condiciones climáticas adversas.
La respuesta operativa frente a esta crisis ha sido intensa, con múltiples recursos movilizados a las regiones afectadas. Actualmente, hay un considerable despliegue de aeronaves y brigadas de combate de incendio, que incluyen recursos de CONAF y empresas forestales. En total, se han dispuesto cerca de 72 aeronaves y 60 equipos de emergencia en las zonas críticas, mientras que se ha solicitado refuerzos adicionales para asegurar el control de los siniestros en curso. A pesar de estos esfuerzos, los incendios continúan arrasando con grandes áreas forestales, lo que refleja la lucha constante entre las autoridades y la naturaleza.
Los daños causados por los incendios no solo se reflejan en las pérdidas materiales, sino también en el impacto significativo sobre la salud pública. En términos de atención médica, se han reportado más de 1,200 atenciones en centros de salud debido a lesiones y complicaciones asociadas con el fuego y el humo. Además, varios establecimientos educativos han tenido que cerrar temporalmente debido a los incendios, afectando la continuidad de la educación para miles de niños en la región del Biobío. Este panorama sombrío subraya la necesidad urgente de apoyo a las comunidades afectadas para garantizar su seguridad y bienestar.
Finalmente, SENAPRED y diversas instituciones colaboran para llevar ayuda humanitaria a las áreas damnificadas, distribuyendo elementos esenciales como agua, alimentos y refugio. Se han activado albergues en diferentes regiones, donde miles de personas se han visto forzadas a buscar refugio. La coordinación entre los distintos organismos y el uso de la tecnología, como el Sistema de Alerta de Emergencia (SAE), son cruciales para proporcionar información oportuna y precisa a la población. A pesar de la devastación que están causando los incendios forestales, la respuesta conjunta de las autoridades y la comunidad sigue adelante, con la esperanza de mitigar el impacto de esta crisis natural.






