Isidora Uribe: La joven oboísta que transforma la música chilena

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Isidora Uribe, la talentosa oboísta que recientemente se unió a la reconocida banda chilena Candelabro, ha tejido su carrera musical desde muy temprana edad. Desde los 9 años, su trayectoria se ha visto marcada por su participación en la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI), donde se forjó no solo como intérprete, sino también como individuo. Para Isidora, la música representa una extensión de su ser, algo que ha estado presente en su vida gracias a su familia, con la cual cultivó una profunda relación con esta arte. Su paso por FOJI ha sido fundamental en su desarrollo artístico, donde tuvo la oportunidad de integrarse a la Orquesta Sinfónica Infantil Metropolitana, un momento que señala como el inicio de un viaje integral en la música que ha durado más de una década.

A lo largo de su experiencia en FOJI, Isidora ha enfrentado desafíos significativos; los ensayos cada sábado requerían un compromiso que muchas veces implicaba sacrificar momentos propios de la infancia. Sin embargo, destaca que el apoyo constante de su familia fue crucial en este camino. Aunque asistir a los ensayos no siempre fue fácil, la joven oboísta considera que las recompensas de esa dedicación fueron inmensas, abriendo un camino hacia un mundo de posibilidades. A través de su participación en la orquesta, pudo expandir sus horizontes, fortalecer su sensibilidad artística y conectar con chicos y chicas de diversos contextos socioculturales, lo que le permitió entender que la música es una herramienta accesible para todos.

Isidora Uribe enfatiza la importancia de la música no solo en su desarrollo técnico como músico, sino también en su crecimiento personal. La formación en FOJI le permitió adquirir habilidades fundamentales, desde saber afinar su oboe hasta llevar a cabo complejas interpretaciones en conjunto. Sin embargo, lo que más valora son las dimensiones humana y espiritual de la música. Para ella, la música no es solo una técnica; es una forma de expresión que toca lo más profundo del ser humano, como lo describió Jorge Peña Hen, quien consideraba que la música es la mayor expresión espiritual que se puede experimentar.

Además del desarrollo musical, Isidora hace hincapié en el impacto social que tienen las orquestas infantiles y juveniles. Según ella, estas agrupaciones rompen con la idea de que la música clásica es exclusiva de ciertos grupos. Insiste en que cualquier niño o joven que desee explorar el mundo musical debe sentirse bienvenido en estos espacios. Esta convicción es la base de su reciente decisión de unirse a Candelabro, una banda con la que siente una conexión personal; conoce a varios de sus integrantes y los considera amigos. En este nuevo proyecto, su objetivo es llevar el oboe, un instrumento que suele tener un acceso limitado, a públicos más amplios y diversos.

Hoy, Isidora se enfrenta a nuevos escenarios y desafíos artísticos con la seguridad de que su formación en FOJI ha sido invalorable para su carrera. Con su oboe en mano, está lista para explorar nuevas oportunidades y compartir su pasión por la música. A lo largo de su trayectoria, ha aprendido que cuando se ofrecen las oportunidades adecuadas para el desarrollo musical, es posible abrir caminos insospechados y alcanzar horizontes que antes parecían lejanos. Isidora Uribe simboliza un nuevo aire en la música chilena, donde la inclusión y el acceso a la cultura son fundamentales en su visión artística.

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