La egresada de la Escuela de Diseño de la Universidad de Talca, Valentina Jara Rivadeneira, ha sido galardonada con el máximo premio en los Premios del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICOP) Chile 2025, gracias a su innovador proyecto «Niebla de Chimbarongo». Este trabajo no solo resalta el diseño paramétrico, sino que también busca recuperar el oficio tradicional del mimbre, un patrimonio cultural local en riesgo de extinción. La propuesta de Valentina se presentó en un concurso que reunió a participantes de más de 15 casas de estudio distintas, subrayando tanto la calidad del trabajo como el compromiso de la joven diseñadora con su comunidad.
«Niebla de Chimbarongo» concibe una intervención de escala urbana en el Barrio de Artesanos Pablo Neruda, un lugar emblemático para la cultura del mimbre en la comuna. Valentina ha expresado que su principal motivación fue la falta de iniciativas en Chimbarongo que promuevan esta tradición. A través de herramientas tecnológicas avanzadas, su propuesta pretende visibilizar y honrar la rica herencia cultural de la comunidad, llevándola a nuevas versiones y formatos que resuenen con las generaciones contemporáneas. «Quería hacer algo que pudiera conectar con la identidad de la gente», explicó Jara.
El director de la Escuela de Diseño de la Universidad de Talca, Honorato Mellado Papa, valoró profundamente la importancia de este tipo de iniciativas para la universidad y para la preservación cultural. Destacó que la vinculación con el territorio y sus tradiciones permite al diseñador otorgar un sentido de pertenencia y conexión con la comunidad. Este reconocimiento en el CICOP no es un hecho aislado, ya que en las tres versiones del concurso, la Escuela de Diseño ha sido premiada, fortaleciendo la idea de que el patrimonio es un eje esencial para el desarrollo formativo de sus estudiantes.
El profesor José Ignacio Torres Moreno, quien guió el desarrollo del proyecto, subrayó que el éxito de Valentina refleja un modelo educativo sólido en la UTALCA, que prioriza la investigación en terreno y la resolución de problemas reales de la comunidad. La formación que reciben los estudiantes incluye el uso de tecnología de punta, tanto en 2D como en 3D, además de una profunda inmersión en la cultura local. «La diferencia de nuestra universidad radica en nuestra conexión con el territorio», afirmó Torres, lo que se traduce en un enfoque más auténtico y relevante en el diseño.
Valentina Jara también animó a sus compañeros a participar en concursos y oportunidades que valoren el patrimonio cultural en Chile. Según ella, las oportunidades son numerosas, pero es fundamental que los jóvenes diseñadores se comprometan a rescatar y modernizar técnicas que están perdiéndose ante el avance tecnológico. «Es hermoso llevar el patrimonio a productos de diseño contemporáneos, mostrando su belleza a nuevas generaciones», concluyó, llamando a un aprovechamiento responsable y creativo de la tradición y la tecnología.








