Estudiantes de diversas instituciones educativas marcharon este jueves hacia el ex Congreso Nacional, en una manifestación que se enmarca en un clima de creciente descontento por los recortes de financiamiento en el sistema educativo chileno. La movilización se produce en medio de la controversia generada por propuestas del Gobierno que incluyen la restricción del acceso a la educación superior gratuita, la eliminación de programas como Becas Chile y un aumento en la fiscalización del Crédito con Aval del Estado (CAE). Los estudiantes han expresado su preocupación porque estas medidas pueden comprometer las condiciones de acceso, permanencia y financiamiento de sus estudios.
El lema de la manifestación, «Contra el retroceso, marchamos», refleja el descontento generalizado entre distintas federaciones universitarias y organizaciones estudiantiles secundarias, que exigen un diálogo abierto con las autoridades. Este diálogo, argumentan los estudiantes, es clave para revisar el impacto que los recortes presupuestarios están teniendo en el acceso, la equidad y la calidad del sistema educativo. La necesidad de una educación inclusiva y accesible ha sido un punto recurrente en las demandas de los movimientos estudiantiles a lo largo de los años.
La movilización comenzó en las afueras del ex Congreso, donde los estudiantes se reunieron para luego avanzar hacia la Alameda y llegar a Plaza Baquedano. En el camino, se registraron algunos incidentes, incluidos enfrentamientos entre grupos encapuchados y Carabineros en la intersección de Alameda con Santa Rosa. Estos eventos han generado preocupación por la seguridad de los transeúntes y han llevado a las autoridades a implementar cortes de tránsito en varias arterias de la ciudad, complicando la circulación vehicular.
El sistema de transporte público también se vio afectado por la protesta, con el Metro de Santiago llevando a cabo interrupciones preventivas en varias de sus estaciones más céntricas, incluyendo Baquedano, Santa Lucía y Universidad Católica. A medida que la situación se tornaba más tensa, algunas estaciones como Universidad de Chile y Baquedano decidieron cerrar por precaución, mientras que otras en líneas diferentes, como Santa Ana y Cal y Canto, también suspendieron su servicio temporalmente.
Los hechos de violencia y el uso de barricadas por parte de algunos manifestantes han suscitado una vez más el debate sobre cómo las protestas estudiantiles deben ser conducidas y gestionadas. Si bien muchos apoyan el derecho a la manifestación, existe una creciente preocupación sobre los riesgos que representan tanto para los participantes como para los ciudadanos en general. La respuesta de Carabineros ante estos actos ha sido criticar el comportamiento de los encapuchados, que han lanzado objetos contundentes, reiterando la necesidad de mantener la seguridad pública mientras se permite la expresión de los reclamos estudiantiles.







