Valpo a Mil: El Recorrido Cultural Que Conquistó Valparaíso

Una nueva versión del festival Valpo a Mil llenó de vida y creatividad diversos rincones de la región, celebrando un mes de arte y cultura del 3 al 25 de enero. Este año, el certamen presentó un total de ocho espectáculos tanto nacionales como internacionales, atrayendo a familias y comunidades entusiastas que buscaban disfrutar de la riqueza cultural de la región. Uno de los eventos destacados fue la función «Océano: los peces inundan la calle» en La Calera, que se reprogramó para el 15 de febrero debido a las condiciones climáticas adversas. A pesar de este inconveniente, la edición 2026 del festival logró convocar a cerca de 30 mil espectadores en varias presentaciones que se llevaron a cabo en distintos puntos clave como Valparaíso, San Felipe, Viña del Mar y Casablanca.

Con una variada programación que incluyó doce funciones en espacios tanto públicos como privados, Valpo a Mil se convirtió en un punto de encuentro para la comunidad cultural. La participación de prestigiosos espacios como el Parque Cultural de Valparaíso y el Teatro Municipal de Viña del Mar, sumada al apoyo de las municipalidades locales y la colaboración con el programa Puertas Abiertas Duoc UC, evidenció la colaboración comunitaria necesaria para llevar a cabo un evento de tal magnitud. La directora ejecutiva de la Fundación Teatro a Mil, Carmen Romero, destacó el compromiso cultural del territorio, resaltando cómo el festival ha reafirmado el valor que tiene la cultura y el teatro en la vida comunitaria, al ver a familias y vecinos disfrutando de las funciones.

La programación del festival no solo estuvo marcada por la variedad de espectáculos internacionales, sino que también incluyó creaciones regionales que capturaron la atención de cientos de asistentes. Entre las obras más aclamadas se destaca “El Gigante Egoísta”, una coproducción con la compañía TeatroMuseo, y “La Invivible” por la compañía La Novela. Un verdadero hito del festival fue el pasacalle “El gigante y los Niños Wara Wara”, dirigido artísticamente por Martín Erazo y presentado por la compañía La Patogallina, que reunió a miles de personas en San Felipe, reflejando así la capacidad del festival para conectar artísticamente con la comunidad.

El festival también se enfocó en actividades de formación y mediación artística a través de LAB Escénico, ofreciendo talleres y experiencias para fomentar la participación de la comunidad. Entre las actividades más destacadas se encuentra el Taller Pansori de la A a la Z, que exploró las narrativas auténticamente coreanas desde la sede de Duoc UC en Valparaíso. En San Felipe, el pasacalle “El gigante y los niños Wara Wara” invitó a las pequeñas audiencias a ser parte integral de la experiencia artística, permitiendo que los niños y niñas vivieran la magia de las artes escénicas de una manera interactiva.

A medida que se acercaba la clausura del festival con un cierre familiar que incluyó música en vivo por parte de Guaypes Club y la presentación de la banda canadiense Lemon Bucket Orkestra, se evidenció el impacto positivo de Valpo a Mil en la comunidad. Este festival no solo es un evento artístico, sino un espacio en donde se celebran la convivencia y el sentido de comunidad a través de las artes. La emoción palpable en los rostros de los asistentes confirma que Valparaíso, y concretamente el Valpo a Mil, se han convertido en un bastión para la cultura y un escenario donde se forjan la identidad y el tejido social de la región.

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