Pensión Vitalicia Boric: ¿Un beneficio polémico para expresidentes?

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El mandato del Presidente Gabriel Boric terminó el 11 de marzo de 2026, marcando el final de una era para el líder que asumió el cargo en 2022. Al concluir su tiempo en La Moneda, Boric se encuentra en la posición de acceder a una pensión vitalicia, un derecho reservado para expresidentes en Chile. Según informes, esta pensión, junto con los fondos asignados, ascendería a cerca de 17,6 millones de pesos mensuales, un beneficio que ha despertado una serie de reacciones en la opinión pública debido a los montos implicados y la juventud del exmandatario, quien apenas tiene 40 años.

La inclusión de Gabriel Boric en el selecto grupo de expresidentes que reciben una renta mensual vitalicia plantea interrogantes importantes sobre la equidad del sistema de pensiones en Chile. Tal y como se ha reportado, los montos que suelen percibir los exmandatarios varían entre 7 y 10 millones de pesos brutos mensuales. Este régimen de pensiones vitalicias para expresidentes ofrece un contraste notable comparado con los sistemas de pensiones más amplios, donde muchos ciudadanos apenas logran obtener suficientes recursos para una vida digna tras su retiro laboral.

El debate en torno a la cifra que recibirá Boric ha sido intenso, especialmente considerando que este beneficio automático se recibe a una edad temprana. Sectores de la población y algunos analistas han cuestionado la justicia de que un exmandatario pueda tener acceso a una pensión tan elevada en un momento donde el sistema de pensiones en Chile enfrenta críticas por sus bajos montos de pensión para la mayoría de los ciudadanos. Los detractores sostienen que este tipo de beneficios para altos funcionarios públicos debería ser revisado a la luz de las condiciones económicas del país.

Además, los recientes informes han mencionado que el salario bruto del Presidente Boric ya había aumentado en 2026 debido a un bono por cumplimiento de metas (PMG), lo cual añade otra capa de controversia al debate en torno a los privilegios de los altos cargos políticos. Mientras algunos consideran que estos bonos son justificados considerando las altas responsabilidades del cargo, otros ven el aumento como un ejemplo de la desconexión entre la élite política y la realidad de la mayoría de los chilenos.

En este contexto, es vital que el debate sobre la pensión vitalicia de los expresidentes y las diferencias con el sistema general de pensiones continúe, pues refleja no solo la justicia social en Chile, sino también los desafíos que enfrenta el país en relación a la equidad y el bienestar económico de su población. Las discusiones en torno a la pensión de Boric podrían sentar un precedente para futuras reformas que busquen equilibrar los beneficios de quienes han ejercido funciones públicas con las necesidades de la ciudadanía.

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