En un giro inesperado de los acontecimientos, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz Castro, se encuentra en una situación complicada tras la decisión del Ejecutivo de retirar la propuesta que buscaba rebajar el impuesto corporativo al 22%. Esta decisión, tomada este viernes por la tarde, fue provocada por la oposición firme de senadores del Partido por la Democracia (PPD), quienes habían acordado previamente con el ministro una estabilidad tributaria gradual. La situación ha generado un clima de tensión política, donde los senadores del PPD han señalado que el Gobierno ha roto unilateralmente el acuerdo que consideraban fundamental para la continuidad de las negociaciones sobre impuestos.
El conflicto se intensificó cuando el senador Pedro Araya Guerrero manifestó su descontento, asegurando que no volvería a negociar con Hacienda tras acusar al ministerio de haberlo ‘pillado en la trampa’. Esta declaración refleja la creciente desconfianza entre el Gobierno y los legisladores, lo que podría dificultar futuros acuerdos sobre políticas fiscales. Los senadores del PPD, al sentirse traicionados, han exigido explicaciones claras sobre el cambio en la propuesta original, lo que pone en duda la efectividad del diálogo entre ambas partes.
A pesar de las acusaciones, el ministro Quiroz defendió su posición, asegurando que no hubo intención de engañar y que la discrepancia surgió de un malentendido sobre los términos del acuerdo. ‘Ambas partes entendimos una parte del acuerdo distinto’, explicó Quiroz, lo que sugiere que la falta de claridad en los detalles de la negociación fue el verdadero motivo del conflicto. Esta afirmación pone de relieve la necesidad de una mejor comunicación entre los actores políticos para evitar futuros desacuerdos de esta magnitud.
Asimismo, el titular de Hacienda enfatizó que no hay improvisación en la gestión de su ministerio. Quiroz destacó que su propuesta de mantener el impuesto en el 23% estaba prevista desde antes del acuerdo con los senadores. ‘No necesito la venia de los senadores PPD para volver o no al 23%’, indicó, subrayando su autonomía en la toma de decisiones. Esta posición firme sugiere que el Gobierno podría estar dispuesto a actuar independientemente de los reclamos de los senadores, lo que podría generar un mayor quiebre en las relaciones entre los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Finalmente, ante este tenso episodio, la Comisión de Hacienda del Senado se prepara para retomar su trabajo el próximo lunes, cuando se discutirá de manera particular la iniciativa legal relacionada. La continuidad de este debate será crucial para determinar el rumbo de la política fiscal en el país y el futuro de la relación entre el Ejecutivo y el Senado. Los próximos días serán decisivos, ya que una gestión efectiva y un entendimiento claro entre las partes son imprescindibles para avanzar hacia un acuerdo que permita fortalecer la economía y garantizar la estabilidad fiscal.







