Falta de pellet: La pregunta detrás de la escasez invernal

La reciente escasez de pellet ha generado preocupación en varias regiones productoras del país, coincidiendo con la llegada de bajas temperaturas. La Dra. Laura Azócar, experta del Centro de Energía de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), ha señalado que este desajuste entre la oferta constante de pellet y una demanda que se dispara en invierno es la clave para entender la crisis actual. A pesar de que la industria mantiene una elaboración relativamente estable a lo largo del año, la creciente demanda de calefacción en invierno ha hecho que muchos consumidores se enfrenten a largas filas y problemas de stock. Según Azócar, el incremento repentino de la demanda en esta época del año es el principal factor que se traduce en la falta de pellet, a pesar de que la capacidad de producción permanece intacta.

El impacto de la estacionalidad en el consumo se hace patente, ya que durante los meses cálidos la necesidad de calefacción es mínima, lo que lleva a las empresas productoras a acumular un exceso de stock. De hecho, la Dra. Azócar sugiere que este exceso puede provocar paralizaciones en la producción e incentivara las exportaciones, creando un ciclo que limita la disponibilidad de producto en invierno. Para resolver esta situación, la experta propone dos medidas: la primera consiste en incentivar a las familias a comprar el pellet con anticipación, y la segunda, la implementación de regulaciones que impidan la exportación del producto en momentos críticos, asegurando así el abastecimiento nacional.

Otro factor crítico en esta crisis es la dependencia de la industria pellet de la materia prima, que proviene en su mayoría del aserrín de pino, un producto íntimamente ligado a la salud de la industria forestal. Según la Dra. Azócar, el reciente cierre de Innapel subraya cómo las dificultades de acceso a este tipo de materia prima afectan directamente la producción de pellet en el país. La situación en la industria forestal es preocupante, con varios aserraderos cerrando sus puertas y una alarmante reducción del suministro de materia prima, lo que pone en riesgo la capacidad de producción a largo plazo.

Para enfrentar esta problemática, se plantean alternativas de diversificación de las materias primas. La bioenergía presenta una oportunidad valiosa al considerar residuos agrícolas y biomasa de podas urbanas como fuentes alternativas para la producción de pellets. La Dra. Azócar sostiene que investigar sobre estos materiales podría contribuir a disminuir la dependencia exclusiva del aserrín de pino, permitiendo que la industria sea más resiliente ante los cambios del sector forestal. La diversificación no solo aumentaría la disponibilidad de insumos para la producción, sino que también contribuiría a una producción más estable y sostenible a lo largo del año.

Finalmente, la problemática del pellet en Chile pone de relieve la necesidad de adoptar un enfoque integral que contemple tanto la gestión de la producción en función de la estacionalidad del consumo como la búsqueda de nuevas fuentes de materia prima. El desafío para el futuro radica en encontrar un equilibrio que garantice el abastecimiento en invierno y permita a la industria enfrentar las fluctuaciones del mercado. Con medidas adecuadas y un enfoque diversificado, se podría evitar la repetición de crisis posteriores y, al mismo tiempo, optimizar el uso de los recursos disponibles en el país.

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