Siete administradoras de fondos de pensiones (AFP) de Chile, ante el temor a la volatilidad del mercado tras retiros masivos durante la pandemia de 2020, decidieron invertir los ahorros jubilatorios de los chilenos en swaps, un instrumento financiero de alto riesgo que ha resultado desastroso. Las expectativas iniciales apuntaban a que las tasas de interés en Estados Unidos bajarían, lo que habría beneficiado a estas inversiones. Sin embargo, la realidad fue diametralmente opuesta, dejando a las AFP en una situación comprometida. La Unidad de Investigación de Bío Bío ha puesto su mirada en los altos ejecutivos responsables de estas decisiones estratégicas, que hasta ahora han permanecido en el anonimato respecto a las entendederas sobre la planificación y aprobación de una estrategia que ahora lleva a las administradoras a enfrentar pérdidas extremas.
La AFP más afectada por esta estrategia es Capital, que hasta mayo de este año reportó pérdidas de US$759,3 millones. A la cabeza de la administradora está Renzo Vercelli Baladrón, quien desde 2014 dirige la compañía después de una larga trayectoria en SURA. A pesar de sus intentos de calmar a los inversionistas —en abril del año pasado indicó que estaban «relativamente lejos de una crisis»—, los informes de Bío Bío reflejan una realidad más dura: contratos con entidades financieras en el extranjero, como Morgan Stanley y Bank of America, acarrean pérdidas significativas, sumando en total más de US$477 millones. Estos números no parecen concordar con la visión optimista de sus ejecutivos.
Por otra parte, Cuprum, liderada por Martín Alberto Mujica Ossandón desde 2018, también reportó pérdidas millonarias, alcanzando US$677,7 millones. Mujica, quien ha criticado públicamente la reforma previsional del gobierno, parece enfrentarse a un escenario que contradice sus afirmaciones de que hay que mirar las inversiones con una visión de largo plazo. La situación de Cuprum plantea interrogantes sobre las decisiones tomadas en su estrategia de inversión y si se consultaron adecuadamente a los afiliados sobre el riesgo asumido. Las palabras del gerente no bastan ante la realidad de una caída aguda en la valorización de los fondos de pensiones.
Además, AFP ProVida, con pérdidas de US$624 millones hasta mayo, cuenta con Santiago Donoso Hüe como gerente general desde 2021. Donoso tiene un sólido recorrido profesional dentro de ProVida, pero enfrenta la presión de dar explicaciones sobre la crisis financiera y el impacto en los afiliados. El gerente de Inversiones, Patricio Muñoz Reinoso, ha mantenido una agenda de lobby en favor de la industria, tratando de blindar a ProVida ante la nueva reforma previsional que podría complicar aún más su operación y situación. Sin embargo, el silencio sobre cómo se definió la estrategia de swaps es preocupante, dejando a los afiliados en la incertidumbre sobre el futuro de sus ahorros.
Finalmente, la Unidad de Investigación Bío Bío ha enviado múltiples requerimientos de información a todas las administradoras implicadas en este fiasco financiero, preguntando sobre los procesos de decisión detrás de la inversión en swaps y si se evaluarán sanciones o cambios en las gerencias. Sin embargo, hasta el momento, las AFP no han respondido, lo que refuerza las dudas sobre la transparencia y el comportamiento de estas instituciones. La falta de comunicación también plantea la pregunta sobre si las AFP actuaron de manera coordinada al apostar todas juntas por el mismo instrumento perdedor, un fenómeno conocido como «efecto manada» en el que las entidades copian estrategias para evitar rendimientos por debajo de la media, sacrificando así la necesidad de innovar en sus carteras.








