Según el último informe de la Asociación de Bancos (ABIF Informa N°232), el crédito bancario en Chile cerró el año 2025 con una caída real del 0,9%, marcando así el cuarto año consecutivo de contracción en las colocaciones. Este fenómeno se desarrolla en un contexto de bajo crecimiento económico y un entorno macroeconómico y regulatorio exigente que ha ralentizado la actividad financiera. En valores absolutos, el stock de colocaciones alcanzó los US$ 268 mil millones en diciembre, lo que refleja una situación crítica para la banca chilena frente a un escenario incierto.
El informe detalla que el crédito comercial ha vuelto a retroceder, registrando una disminución del 3,5% en términos reales durante 2025. Este retroceso se observa tanto en el segmento de pequeñas y medianas empresas (pymes) como en el de grandes corporaciones, lo que sugiere un enfriamiento generalizado de la actividad económica. La contracción ha sido severa en varios sectores, lo que pone de manifiesto las dificultades que enfrentan las empresas para acceder a financiamiento, incluso en un período caracterizado por la reducción acumulada de las tasas de interés.
A diferencia del crédito comercial, el crédito de consumo mostró una modesta recuperación, con un crecimiento real anual del 3,2%. Este aumento ha sido impulsado, en gran medida, por el mayor uso de tarjetas de crédito y líneas de crédito, lo que sugiere que los consumidores están empezando a utilizar más activamente las opciones de financiamiento disponibles. No obstante, a pesar de estos signos de mejora, el crédito hipotecario solo creció un 1,3% en 2025, manteniendo un ritmo de crecimiento que se considera bajo en términos históricos. La reactivación en el sector hipotecario ha sido respaldada por un programa de subsidios a la tasa, que ha facilitado el acceso a nuevas operaciones.
El informe también pone de relieve las preocupaciones relacionadas con el aumento de fraudes en el sistema financiero chileno. A pesar de la implementación de la Ley de Fraudes, persisten distorsiones que afectan el funcionamiento efectivo del mercado de pagos. Los principales desafíos incluyen el estándar probatorio de dolo o culpa grave y la excesiva judicialización del proceso, lo que limita los mecanismos de protección para usuarios y genera incentivos inadecuados en el sistema. Como resultado, la tasa de fraude en Chile se mantiene elevada en comparación con los estándares internacionales, lo que requiere atención urgente por parte de las autoridades.
En el ámbito de los medios de pago, el informe destaca un crecimiento significativo en el uso de instrumentos digitales. En 2025, Chile alcanzó un promedio de 382 pagos digitales per cápita, cifra comparable al promedio de economías desarrolladas. Este incremento se atribuye, en parte, a un mayor acceso a medios de pago digitales, con un aumento notable en el número de cuentas corrientes y cuentas vista, que casi se triplicaron entre 2020 y 2025. A pesar de los retos, la banca chilena mantiene una posición financiera robusta y altamente capitalizada, con un patrimonio efectivo superior a los US$ 53 mil millones y un Índice de Adecuación de Capital (IAC) del 17,35%, asegurando su solvencia ante un entorno económico complicado.








