Factoring: La Clave para Mantener la Liquidez en Empresas

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En el actual panorama económico de Chile, caracterizado por un crecimiento acotado, mayores costos de financiamiento y la creciente presión sobre el capital de trabajo, la liquidez se ha configurado como una de las principales restricciones operativas para muchas empresas, sobre todo las pequeñas y medianas (pymes). El Banco Central ha señalado en sus informes de estabilidad que estas empresas enfrentan crecientes tensiones de caja, un desafío exacerbado por plazos de pago que a menudo se extienden más allá de los 45 o 60 días, a pesar de la implementación de la Ley de Pago a 30 Días. Esta situación crea un descalce significativo entre las ventas realizadas y los flujos de efectivo disponibles, estableciendo un entorno complejo para la gestión financiera de las pymes.

Este desbalance ha llevado al factoring a desempeñar un papel crucial en la gestión financiera moderna, pasando de ser un mecanismo táctico a convertirse en una herramienta estructural en el día a día operativo de muchas empresas. Christian Real, CEO de Chita, comenta que el verdadero problema radica en la velocidad del dinero, donde las pymes, al extender créditos a sus clientes, terminan financiando involuntariamente a empresas más grandes. En este sentido, el factoring permite a las pymes anticipar cobros y convertir cuentas por cobrar en liquidez inmediata, lo que implica una solución vital para poder seguir cumpliendo con compromisos financieros como sueldos, proveedores e impuestos.

El funcionamiento del factoring es simple y directo: a diferencia de los créditos bancarios, el acceso a esta herramienta no depende de la salud financiera de la pyme, sino de la solvencia de la empresa que pagará la factura. Esto permite obtener liquidez sin la necesidad de entregar garantías adicionales ni aumentar el nivel de endeudamiento financiero, facilitando una gestión de caja más ordenada. Desde Chita, se han incorporado procesos digitales que permiten reducir significativamente los tiempos de evaluación y agilizar las operaciones, lo que a su vez ofrece transparencia en los costos asociados.

El enfoque contemporáneo del factoring se siente especialmente relevante en un entorno donde la imprevisibilidad de la liquidez puede llevar a las empresas a un ciclo de toma de decisiones reactivas en lugar de proactivas. Según Real, cuando la liquidez se vuelve inestable, las empresas dependen más de la gestión de urgencias que de la planificación productiva. En este contexto, el factoring otorga a las pymes la tranquilidad financiera necesaria para centrarse en sus operaciones y en las estrategias de crecimiento que son fundamentales para la sostenibilidad del negocio.

A medida que se intensifican las presiones sobre la cadena productiva, la discusión financiera entre las empresas ha evolucionado; ya no se trata solamente de aumentar las ventas, sino de garantizar la continuidad operativa a la espera del pago de cuentas por cobrar. En este entorno, el factoring no solo emergió como una solución temporal, sino que se ha consolidado como un aliado estratégico en la protección de la liquidez y en el mantenimiento de la actividad económica. Con un mecanismo que convierte las ventas anticipadas en capital disponible, el uso del factoring se establece como una misión crítica para las pymes que buscan no solo sobrevivir, sino prosperar en tiempos desafiantes.

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