La Furia del Libro 2025 cerró su edición más histórica el pasado domingo 1 de junio en la Estación Mapocho, atrayendo a más de 64 mil visitantes en solo cuatro días. Este evento se ha consolidado como un pilar fundamental del ecosistema literario en Chile y Latinoamérica, ofreciendo un espacio para la promoción de la lectura y la visibilidad de diversas editoriales y autores. La inauguración, que tuvo lugar el 29 de mayo, se caracterizó por una ceremonia repleta de arte y poesía, donde el Premio Nacional de Literatura Elicura Chihuailaf ofreció una emotiva presentación poética, acompañada de una intervención lumínica del colectivo Delight Lab. La presencia de figuras importantes como la ministra de las Culturas, Carolina Arredondo, resaltó la importancia estratégica de la feria para el ámbito cultural del país, situando a Chile en el eje de la industria literaria en la región.
En esta edición, participaron 280 editoriales, de las cuales 58 eran internacionales, provenientes de países como España, Argentina y México, lo que demuestra la creciente proyección internacional de La Furia del Libro. A lo largo de los cuatro días, se llevaron a cabo más de 150 actividades culturales, que no solo incluyeron presentaciones de libros, sino también talleres, conciertos y jornadas de networking profesional. Simón Ergas, director del evento, destacó el momento de alegría y expectativa que representa este encuentro para las editoriales, argumentando que el festival se ha convertido en un punto de referencia en el que presentan sus novedades al público lector, reflejando la creciente demanda y entusiasmo por la literatura en el país.
La Furia del Libro 2025 también se destacó por el establecimiento de nuevas alianzas estratégicas, incluidas colaboraciones con el Ministerio de las Culturas y la Feria de Editores de Buenos Aires. Este año, La Furia fungió como sede de CONTEC Chile, un encuentro profesional que reunió a editores y representantes de diversas instituciones de todo el mundo, enfatizando su carácter internacional. Galo Ghigliotto, fundador de La Furia del Libro, mencionó que estos vínculos están fomentando la diversidad de voces y proyectos editoriales, convirtiendo esta feria en un motor clave para el desarrollo de la literatura en Chile y su proyección global.
La feria también se comprometió con la bibliodiversidad y el enfoque regional, al invitar a editoriales de diversas regiones del país, lo que permitió amplificar la voz de las industrias editoriales fuera de Santiago. Con el apoyo de un proyecto del MINCAP, editoriales de La Araucanía, Los Ríos, y otras regiones recibieron alojamiento y transporte, lo que a su vez visibilizó la riqueza cultural de las distintas zonas de Chile. Este enfoque refleja una clara intención de descentralizar el acceso a la cultura y la literatura, ofreciendo una plataforma para autores y editoriales que a menudo no tienen la misma visibilidad en el centro del país.
Finalmente, La Furia del Libro no solo se centró en la literatura, sino que también integró música y arte en su programación, presentando la primera canción oficial del evento y diversas actividades culturales relacionadas. Desde exposiciones sobre literatura japonesa hasta talleres interactivos para jóvenes, la feria se ha convertido en un espacio interdisciplinario. Además, el área familiar se expandió, permitiendo que niños y jóvenes accedieran a actividades educativas y recreativas, incluyendo visitas guiadas para escuelas, lo que hizo de esta edición una celebración del libro, la lectura y la cultura para todos. Con la mirada puesta en la próxima Feria del Libro de Frankfurt en 2027, La Furia del Libro se reafirma como un evento crucial en el panorama literario.








