Con la entrada en vigencia de la nueva etapa de la Ley de 40 Horas en Chile, que reduce la jornada laboral semanal de 44 a 42 horas a partir de abril, se avecina una transformación significativa en el entorno laboral. Esta normativa busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores, sin embargo, los expertos advierten que una implementación deficiente puede llevar a descoordinaciones internas, sobrecarga en los equipos de trabajo y una disminución de la productividad general en las empresas. Por lo tanto, se convierte en un desafío crucial para los empleadores adaptarse a esta nueva legislación de manera efectiva.
Los especialistas en gestión organizacional han señalado que el mayor reto radica en entender que la disminución de la jornada laboral no se limita a reducir el tiempo de trabajo, sino que implica un replanteamiento integral de las operaciones internas de la empresa. Esto incluye la revisión de turnos, la reasignación de funciones, la optimización de procesos y una medición más precisa del rendimiento de los equipos. Claudio Aguilera, CRO de Rex+, señala que muchas empresas han interpretado este cambio como meramente un ajuste horario, ignorando la necesidad de transformar operativamente su modelo de negocio para evitar la presión innecesaria sobre sus equipos.
Uno de los errores que cometen las organizaciones es mantener la carga operativa actual ante una reducción en la disponibilidad horaria, lo cual sin cambios en los procesos internos puede desencadenar cuellos de botella, retrasos en las entregas y un aumento en las horas extra trabajadas. Esto, a su vez, podría resultar en incumplimientos normativos, algo que las empresas deben evitar a toda costa. Los expertos coinciden en que la planificación previa a la implementación de la ley es esencial para lograr una transición fluida y sin contratiempos.
Ante esta situación, la tecnología se presenta como una herramienta clave para facilitar la transición. El uso de sistemas como relojes de control de asistencia, plataformas automatizadas de reporte y soluciones de gestión de recursos humanos permite a las empresas tener un monitoreo del funcionamiento interno en tiempo real. Esto ayuda a identificar brechas y a reaccionar antes de que estas se conviertan en problemas serios. Según Aguilera, las empresas están obligadas a profesionalizar su gestión interna, y ya no es suficiente con mantener simples planillas para organizar turnos.
Los expertos aconsejan a las empresas evaluar desde ahora sus procesos críticos y las áreas con mayor carga operativa. Es esencial diseñar estrategias de adaptación progresiva antes de que la nueva jornada entre en vigencia, de modo que se garantice una transición eficiente hacia las 42 horas laborales. Con la planificación adecuada, las empresas pueden cumplir con la nueva normativa sin comprometer su competitividad en el mercado, favoreciendo así tanto a los trabajadores como a las organizaciones mismas.








