El pasado sábado 30 de agosto, la localidad de Limache Viejo se convirtió en el epicentro de un evento literario significativo con la presentación del libro «Cultivando Historia. El recorrido inspirador y persistente del Tomate Limachino Antiguo en Chile». Esta obra, resultado del trabajo conjunto de Fernando Venegas Espinoza, Raúl Fuentes Zepeda y Juan Pablo Martínez Castillo, fue editada por la Universidad de Concepción con el apoyo del Consejo Nacional del Libro y la Lectura. Más allá de ser un simple lanzamiento, el evento se transformó en una celebración de la memoria viva de la comunidad, centrándose en la rica historia agrícola de la región y la importancia de la preservación de las semillas.
La jornada se inició con la presentación de un encantador dúo de niños cuequeros, Isidora Jorquera y Estéfano Olmedo, seguido por la emotiva interpretación de la joven rancherita Pía González. La conducción del evento recayó en el Dr. Raúl Fuentes, coautor del libro, quien brindó la palabra a Emilio Toro Canessa. En su conmovedor discurso, Toro Canessa revivió la herencia familiar que trajo las primeras semillas de tomate desde Italia, haciendo énfasis en la influencia de figuras clave como Giovanni Canessa Onice, Miguel Canessa Truffa, y especialmente Hortensia Calderón, quien fue fundamental en la celebración de la Fiesta del Tomate y en la integración del cultivo dentro de la vida cultural de Limache.
La presentación científica del libro la realizó el profesor Fernando Venegas, quien expuso el fascinante recorrido histórico de las semillas de tomate. Desde su llegada a Europa tras la conquista ibérica, pasando por su difusión en el continente americano, hasta su introducción en Chile y Limache a finales del siglo XIX y principios del XX. Venegas destacó cómo variedades como Costoluto Genovese, Cuore di Bue y Marmande dieron pie al reconocible Tomate Limachino Antiguo, que con el tiempo fue desplazado por híbridos modernos en la década de 1980, lo que generó una pérdida significativa en la biodiversidad agrícola de la región.
El ingeniero agrónomo del INIA, Juan Pablo Martínez, aportó una perspectiva contemporánea al evento al hablar sobre los esfuerzos actuales para recuperar la semilla. A través de un proyecto de la FAO, Martínez destacó la importancia de involucrar a los productores en este proceso de revalorización, que busca devolver a la mesa chilena este cultivo emblemático. Los relatos de agricultores locales como Juan Malo, Miguel Sánchez y Gabriela Lemus enriquecieron el diálogo, al brindar testimonios sobre la conexión entre el cultivo del tomate y la identidad cultural de la comunidad. También participaron representantes de Jumbo, enfatizando el valor social y económico de este rescate agrícola.
La jornada culminó con un ágape lleno de emotividad que simbolizó el espíritu comunitario presente en todo el evento. Este encuentro no solo reafirmó la importancia del Tomate Limachino Antiguo como un símbolo de identidad y patrimonio agrícola, sino que también subrayó la relevancia de la memoria colectiva en la historia de la alimentación en Chile. Los asistentes se llevaron consigo la idea de que a través de la preservación de una semilla, se puede rescatar un mundo entero, iluminando el camino hacia un futuro que honre tanto el legado agrícola como las tradiciones culturales de la comunidad.








