Migración en Chile: ¿Qué opinan los ciudadanos sobre el fenómeno actual?

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La reciente Encuesta de Migración y Democracia UDP 2026, llevada a cabo por Democracia UDP y Feedback, revela un panorama complejo sobre las percepciones hacia la migración en Chile. A pesar de la preocupación generalizada por el fenómeno migratorio y la demanda de un mayor control estatal, los resultados muestran que no existe un rechazo absoluto hacia los migrantes. De hecho, muchos chilenos reconocen y valoran la contribución que la población migrante hace a la economía nacional, especialmente en sectores como la agricultura y el comercio. Esta dualidad en la percepción refleja una realidad donde, aunque hay temores, también hay un aprecio por las oportunidades que los migrantes representan.

Entre los hallazgos más destacados de la encuesta, se encuentra que un significativo 56% de los encuestados considera que los migrantes son esenciales para cubrir las necesidades laborales del país. Además, un 42% opina que fomentan nuevos emprendimientos y un 40% reconoce su contribución al desarrollo económico. La agricultura se destaca como el sector que más se beneficia de la mano de obra migrante, con un 67% de los participantes afirmando que su aporte es relevante. Sin embargo, las condiciones laborales de estos migrantes no son óptimas, ya que un 78% cree que trabajan sin contrato con mayor frecuencia que los chilenos, reflejando una preocupante precariedad laboral.

La percepción crítica hacia la migración actual contrasta con una idealización de procesos migratorios del pasado. Un 80% de los encuestados opina que la migración de hace 50 años fue más favorable, observando que en aquel tiempo llegaban menos personas y que cumplían más estrictamente con las regulaciones. Esta perspectiva sugiere que la ciudadanía tiene altos estándares sobre la migración y las expectativas en torno a ella, lo que puede ser un factor que influya en la percepción negativa hacia los nuevos migrantes, a pesar de que muchos pongan en valor su contribución.

A nivel de convivencia social, los resultados muestran que existe un contacto cotidiano con migrantes, aunque la integración real parece ser limitada. Casi la mitad de los encuestados tiene una percepción positiva de sus experiencias con migrantes, pero un 87% reconoce que rara vez se observan actividades conjuntas entre chilenos y extranjeros. Este distanciamiento entre convivencia e integración refleja una dinámica social complicada, donde la cercanía no se traduce en una aceptación plena de los migrantes como parte de la sociedad. Las diferencias en el trato según el país de origen y la coloración de la piel también son notables, lo que pone de relieve la persistencia de actitudes discriminatorias en el contexto migratorio.

Finalmente, la encuesta destaca un apoyo generalizado al derecho a migrar, con un 76% de la población afirmando que todos deberían tener la posibilidad de buscar mejores condiciones de vida en otro país. Sin embargo, este apoyo se ve matizado por el deseo de los chilenos de que se establezcan controles más estrictos sobre quién puede ingresar al país. Aunque existe una amplia preocupación por los desafíos que la migración presenta en términos de servicios públicos y empleo, el estudio revela que la opinión pública no se articula como un bloque homogéneo contra la migración, sino que se presenta una diversidad de perspectivas que van desde el apoyo incondicional hasta el rechazo más absoluto.

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